Dr. Jesús Robles Villa

Prensa

Vino viejo en odres nuevos

February 11th, 2011

La tarea de un consultor de empresas, normalmente consiste en ayudar a resolver un problema, concepto este que significa: la diferencia entre donde está quien solicita el apoyo de consultoría y donde quiere estar.

Aunque este modelo tan sencillo de definir, en la práctica por diversas razones, es poco común que el denominado cliente, sepa con claridad en donde está, o en donde quiere estar, o ignore ambas posiciones o al menos carezca de la claridad necesaria para actuar en consecuencia.

Un modelo sencillo de consultoría, consiste en conocer el pasado del problema, su estado presente y una visión de futuro a corto, mediano y largo plazo, de la situación de la empresa o actividad del cliente. Si es que su situación puede tener futuro.

El conocer este triple estado del problema de la empresa o del cliente, requiere un mapa sencillo para ubicar el entorno o territorio tanto externo de mercados, que ha recorrido la empresa y por otra parte un mapa interno, que permita visualizar desde un vector administrativo o directivo interno, que caminos ha recorrido, donde se encuentra y hacia donde se dirige, la función administrativa directiva, desempeñada por el dueño o sus representantes en la función administrativa.

La ruta de una sana función administrativa, pasar forzosamente por cuatro estados, una sana planeación, una adecuada organización, una eficiente y eficaz dirección y por último medidas coherentes de control.

Pero toda empresa realiza funciones operativas, compra, investiga y desarrolla productos y servicios, diseño e instrumenta su producción, investiga sus mercados y vende sus productos y servicios, realiza operaciones financieras para obtención de recursos tanto de capital de riesgo, como de crédito externo, contrata personal, realiza tareas de registro y cumplimiento de obligaciones fiscales, en términos generales.

Y cada función operativa se puede graficar como una columna adyacente a la de la función administrativa, con lo cual se forma un mapa en forma de matriz, que permite en forma visual y de tablero, reconocer el terreno en el que se mueve la empresa, en donde hay huecos o vacíos, terrenos difíciles o simplemente no transitados por los dueños o administradores de la empresa.

Este sencillo instrumento de diagnóstico, que recibe una cantidad enorme de diferentes nombres y modalidades, no es sino el mismo “vino administrativo” que se presenta mercadológicamente por los consultores externos, en nuevos “odres”, o dicho de otra forma es el mismo producto o servicio en diferentes envolturas, y que según la sofisticación de las mismas a veces deslumbran al cliente potencial, o frecuentemente lo asustan y se resiste a veces a pagar los precios cotizados, y por ende a contratar el urgente e indispensable servicio de consultoría externa, que le ayude a salir del extravío en que se encuentra, en un territorio que tiene zonas desconocidas para el en el ámbito administrativo, o en el ámbito técnico y operativo y que a falta de un servicio sencillo externo, que el cliente entienda y le convenza, frecuentemente intentan en forma desesperada salir el solo, internándose cada vez más en territorios de más difícil salida y que acaban hundiendo en la desesperación y el fracaso operativo, financiero, administrativo y por ende al cierre o quiebra de su empresa.

En mi experiencia de consultoría con empresas micro, pequeñas, medianas, grandes y macro empresas, siempre he encontrado como una urgente necesidad de cualquier cliente, el proceso de presentarle en forma simplificada, el territorio en el cual se encuentra, su pasado es decir de dónde viene, y en caso a seguir por la misma ruta, hacia donde se dirige.

En la consultoría empresarial, si el administrador o dueño de una empresa, no entiende en forma simplificada, que el origen, situación actual y futuro de su ubicación en el territorio competitivo de una economía global, es producto de sus decisiones, acciones, indecisiones e inacciones, y a veces por el precio que paga, cree estar comprando remedios mágicos para sus males, y no se compromete por falta de entendimiento, con precisión, compromiso y acción decidida de su parte, por muy caro que pague por un remedio supuestamente mágico, no sólo no saldrá de su extravío, sino probablemente se seguirá hundiendo en peores situaciones.

Los consultores frecuentemente tendremos a hablar en términos “taxonómicos” es decir “jerigonza”, equivalente a lo que hacen algunos médicos, que el paciente no entiende, pero en virtud de que confían en el médico ciegamente, esperan una cura mágica, cuando muchas veces su enfermedad se origina en una conducta repetitiva del paciente que si la entiende, y se compromete, es fácil de corregir, de lo contrario desarrolla una dependencia mágica del médico y de sus remedios curativos, que no preventivos.

El proceso de diagnóstico es una serie sencillo de pasos de ancestral sabiduría, no por eso menos simple:

1.-Detección de síntomas

2.-análisis de causas del problema

3.-Diseño de alternativas de solución

4.-Evaluación de alternativas

5.-selección de la alternativa adecuada

6.-instrumentación de la decisión

7.-evaluación del resultado.

En el vector directivo o administrativo, en mi experiencia, es difícil encontrar en la práctica real de los negocios el recorrido histórico de una sana ruta, lo que quiere decir que el dueño o sus encargados de administrar el negocio, hicieron una adecuada planeación, diseñaron e instrumentaron una adecuada organización, han conducido la empresa bajo una eficiente proceso dirección y por último están pendientes en forma adecuada, atentos y controlando los resultados obtenidos.

Es frecuente encontrar que una buena planeación, reduce sustancialmente la necesidad de rígidos controles, aún operando con una mediana organización y dirección.

Por otra parte también es frecuente que un rígido control de la persona interesada en el negocio, supla en forma más o menos adecuada, la carencia o baja calidad en la planeación, organización y dirección de la ruta administrativa seguida por la empresa.

Pero como frecuentemente sucede y en forma más generalizada de lo esperado, los dueños o administradores, desarrollan “puntos ciegos”, es decir: “no ven, que no ven, lo que no ven” que también se denomina en el argot popular” ceguera de taller”.

De aquí la conveniencia de simplificar en el proceso de consultoría, el entendimiento, la comprensión y el compromiso de directivos o dueños de empresas para el logro de los resultados deseados, según se definió el concepto de problema. Aqui una matriz simplificada que denomino “Modelo de mapa empresarial”

Jesus Robles Villa
Twitter: @roblesvilla



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